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2 de setembro de 2022

Tammy Pustilnick

Entrevista com Tammy Pustilnick (35), abogada de la Región del Biobío. Independiente y promotora de causas relacionadas a la descentralización y al género.

¿Este proceso ha cumplido con sus expectativas políticas? 

La verdad es que sí. Las expectativas que por lo menos particularmente yo tenía era poder consagrar a nivel constitucional demandas que para mí eran sumamente importantes y que venían directamente de la mano con la trayectoría que yo llevo trabajando, que son las temáticas de género, de descentralización, y género, tanto de mujeres como disidencias sexuales genéricas, y también todas las temáticas de niñas, niños y adolescentes. Entonces en ese sentido, desde un punto de vista también de cómo está compuesta y la representación bastante heterogénea de la Convención constitucional, me llena esas mismas esperanzas en cuanto a lo que yo quería consagrar constitucionalmente. Veo que es posible, que se va a materializar.

¿Y personales?

Yo creo que ahí cualquier persona pecaría de ingenua, y yo lo soy, pero hasta cierto punto, de pensar que esto no iba a ser un proceso difícil. Que iba a ser complejo, que iba a ser tenso, y yo que particularmente vengo de un mundo independiente, que nunca he militado en un partido político, existen ciertas lógicas con las cuales yo no estaba acostumbrada. Pero de todas formas yo he tratado de mantenerme bastante en la misma línea de mi trayectoría, entonces creo que aún cuando hay ciertas situaciones o ciertos ambientes determinados que me generan tensión, o que me generan incomodidad, porque efectivamente los hay dentro de la Convención, he tratado de mantenerme bastante al margen de ellos.

¿Como cuáles?

Yo por ejemplo no soy una persona polémica, trato de ser bastante respetuosa al momento de plantear mi postura disidente. Soy muy mala para caer en polémicas en redes sociales o interpelar a alguien por redes sociales, sobre todo si es parte de un mismo órgano al que tengo que llegar a acuerdos. Y esas cosas por ejemplo las veo cada vez menos, eso sí. Yo creo que al principio había bastante ese ánimo, pero cada vez menos se está generando ese tipo de actitudes dentro de la Convención, las cuales por lo menos ya no estoy de acuerdo.

¿Ha tenido alguna dificultad en el trabajo como constituyente?  

Yo creo que, no sé si ha sido un problema propiamente tal, pero sí el hecho de que aún cuando existe la posibilidad de sesionar telemáticamente, existen ciertos momentos que es importante estar allá presencial. Y yo que soy mamá de una niña de siete años y medio, y otro de tres años y medio, es algo que te podría decir que es un poco problemático, el poder estar presencial todas las semanas. Pero la verdad es que, aún así, el hecho de que se pueda sesionar de forma virtual por lo menos a mí me ha facilitado mucho las cosas, sobre todo desde un punto de vista personal en mi rol de mamá.

¿Si pudiera empezar de nuevo con lo que conoce hoy, qué cambios haría en el inicio del proceso?

No sé si eso dependería de nosotras y nosotros. Yo creo que aún cuando el proceso chileno es histórico a nivel comparado, por lo rápido que logramos sacar los reglamentos -que nos demoramos tres meses y medio-, siento que ese descuento que tuvimos en la parte reglamentaria me hubiese gustado tenerla para discutir el fondo. Entonces, aún cuando yo no soy partidaria para nada de aumentar el plazo, porque las reglas del juego eran claras, sí ahora cuando uno ya está sobre la marcha hace siete meses desde la Convención, diría que sí hubiese sido necesario un poco más de tiempo para la parte de deliberación.

Me parece importante tener mayores espacios de reflexión, de análisis, de discusión, y también de llegar a acuerdos. Yo creo que, si nosotros tuviésemos más espacio para una deliberación, también podríamos llegar a acuerdos más contundentes de forma transversal.

En cuanto a la paridad, ¿qué consecuencias cree que ha tenido esta en la composición de la Convención?

Yo soy una defensora férrea de la paridad dentro del órgano constitucional. Porque estamos demostrando lo que realmente significa ser un órgano paritario escribiendo una nueva Constitución. Y no desde un punto de vista sólamente desde las temáticas que uno pone, y que quiere materializar en el texto constitucional, sino también desde un punto de vista de la dinámica. De una u otra forma evidencia lo importante y enriquece la diversidad de miradas en un órgano constitucional. 

Eso desde un punto de vista como funcional, pero también desde un punto de vista material, como desde las temáticas que se imponen y que se proponen dentro de la Convención. El hecho de que hayamos llegado la mitad mujeres también lo demuestra. Hay un estudio súper interesante que sacó el PNUD, que evidenciaba que la paridad de género sí es una condición importante para el desarrollo y los resultados de los distintos temas que se han tratado dentro de la Convención. Por ejemplo, temas medioambientales, de pueblos originarios, y también temáticas obviamente de género. Este estudio es súper interesante porque muestra que en las primeras votaciones, cuando fue la parte reglamentaria, a excepción solamente de medioambiente, existían indicaciones que se habían propuesto al pleno, que hubiesen sido muy distintas las votaciones si la composición no hubiese sido paritaria.

A su juicio, ¿cuáles son las contribuciones que están haciendo las mujeres de la Convención a la democracia? 

Obviamente una es que enriquece la diversidad. La experiencia de vida, particularmente el hecho que por ejemplo el reglamento nosotros hayamos señalado lo importante de los roles de cuidado dentro de la Convención, que eso se tomara en consideración. También el hecho de que fijamos esta paridad es algo que, por lo menos para mí, es un hito importante que estamos mostrando las mujeres dentro de la Convención. Que la semana pasada se haya aprobado en el pleno y ya es norma constitucional, que los tribunales tienen que juzgar con perspectiva de género, siendo el primer país del mundo en consagrarlo a nivel constitucional, claramente demuestra estas señales de lo importante que es que las banderas de lucha que llevamos las mujeres y los movimientos feministas se consagren en la nueva Constitución.

La Convención es el único órgano del poder político en Chile que tiene una composición paritaria y que permite a hombres y mujeres participar por igual en este proceso. ¿Qué mensaje cree que le da eso a las mujeres de este país y de América Latina?

Yo creo que es un tremendo mensaje. Soy una convencida de que la paridad llegó para quedarse, y que debe replicarse en todos los otros órganos y estamentos del Estado, y también incluso empresas privadas. La participación de las mujeres es clave en la actualidad, y por lo tanto yo creo que el mensaje que podemos mandar a los otros países es mostrar lo que un órgano paritario está consiguiendo. 

Que tengamos consagrado la perspectiva de género, o fallar con enfoque de género desde un punto de vista de tribunales de justicia, es un tremendo avance. Y todas las otras normas que se están proponiendo desde la articulación feminista, no solamente los derechos sexuales y reproductivos, pero también los roles de cuidado, de cómo se reconoce el valor social y económico del trabajo doméstico de cuidados no remunerados, son cosas que yo creo que tienen que ser ejemplos a seguir, y que demuestran con hechos concretos lo que un órgano paritario puede lograr.

¿Ha sido suficiente, a su juicio, la paridad numérica para garantizar la incidencia de las mujeres en esta Convención?

La verdad es que sí. Creo que el hecho que seamos mitad y mitad demuestra de una u otra forma que nuestra voz tiene que ser escuchada. Y yo creo que, sobre todo, en ciertos círculos que no estaban acostumbrados a que la voz de las mujeres fuera levantada y escuchada en igualdad de condiciones que de los hombres, ese es un paradigma que se está quebrando bastante rápido. Y eso también lo celebro.

Lo veo con mis compañeros hombres dentro de la Convención, que llegaron y hablaban en genérico masculino, que decían “muy buenos días a todos, yo les quiero decir que nosotros..” Y te das cuenta que ese vocabulario ya ha ido evolucionando. Me doy cuenta que ya siempre hablan de “todas y todos”, y no usan solamente el genérico masculino, entonces ese tipo de cosas que están visibilizándonos, no solamente en el lenguaje, que también al final nos visibiliza como agentes políticas dentro de la Convención, es un tremendo avance.

¿Qué le inspira/emociona más en la Convención hasta ahora? ¿Cómo se comunica esa inspiración/creatividad política para sus electores?

Yo creo que me inspira exactamente lo mismo que cuando decidí lanzar mi candidatura, que es la oportunidad histórica que tenemos de consagrar constitucionalmente demandas de años y años. Y no estoy solamente hablando de los derechos sociales. Estoy hablando de los derechos de las mujeres, de los derechos de niños, niñas y adolescentes, las temáticas medioambientales, las temáticas de los pueblos originarios. Hasta el día de hoy, yo sigo con la misma, de la esperanza y las expectativas, para mí siguen intactas. Más allá de las tensiones, de los malos ratos que uno obviamente puede tener, para mí el resultado y el objetivo siento que de todas formas lo vamos a lograr. Nosotros también tenemos que recordar que este es un proceso inédito en el país, nunca antes en la historia de nuestro país se había escrito una Constitución de forma democrática, en paridad, con pueblos originarios. Obviamente hemos tenido tropiezos, y es súper importante hacer esa autocrítica y reconocerlo. Pero al mismo tiempo creo que el objetivo de quienes llegamos, de plasmar constitucionalmente demandas importantes, sigue intacto, y eso para mí, al menos, es lo que me inspira y me sigue emocionando.

¿Qué ha podido aprender de esta experiencia?

Yo creo que hay dos temas importantes. Soy una persona bastante dialogante, entonces aun cuando siempre estamos en una posición de apertura, obviamente yo he aprendido mucho más a ser tolerante, a ser mucho más respetuosa de la diversidad, de las legítimas diferencias que podemos tener. Y lo otro,  estoy agradecida de la diversidad de la Convención. Lo que he podido aprender de las diversas culturas de los pueblos originarios, o de las diversas vivencias de los distintos convencionales de norte a sur del país, es súper enriquecedor. 

Desde un punto de vista mucho más de vivencia personal que desde académico, obviamente he aprendido mucho más. Aún cuando yo ya sea abogada y me especialicé en determinadas áreas que van relacionadas con la Constitución, por supuesto que sigo aprendiendo cada día más, pero desde el punto de vista personal es lo que más agradezco del aprendizaje.

¿Quiere seguir en la política institucional después de la CC?

No. Yo de verdad que genuinamente, y lo sigo sosteniendo hasta el día de hoy, ingresé y fui candidata porque consideraba que podía ser un aporte, no solamente por mi experiencia teórica, sino también práctica desde la sociedad civil, a la discusión constitucional. Entonces si bien eso es un proceso político, mi aporte siempre trato que sea desde un punto de vista técnico. 

La verdad, estoy completamente agradecida de esta tremenda oportunidad que me dio el electorado, pero no me veo la verdad, sinceramente, siguiendo una militancia política o por esas áreas.

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